Economía ecológica y medición de la sostenibilidad

ICADSCosta Rica, Environment, Latin America

Carolina Arias Núñez

El Tercer Congreso de la Sociedad Mesoamericana de Economía Ecológica (Cosmee) se llevará a cabo del 14 al 19 de noviembre del 2016, en la Universidad de Puerto Rico, Mayagüez.

Hace casi dos años, justamente en marzo, tuve la oportunidad de asistir, como periodista, al Segundo Cosmee, realizado en la sede universitaria Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica, en San José.

Quiero contarle algo de lo sucedido en ese Congreso, pues me parece una oportunidad valiosa para discutir y plantear políticas ambientales en nuestros países que, ojalá, se pongan en práctica en el corto plazo.

En Eco Eco Alternativas 2014 -como se llamó al segundo Cosmee-, se presentaron 120 ponencias procedentes de México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, entre otros países, sobre economías ecológicas, modelos económico-ecológicos alternativos y conflictos socioambientales.

En la primera plenaria se discutió sobre la necesidad actual de la “economía ecológica”, para las políticas económicas y ambientales en América Latina. Dicha disciplina trata de contestar a la pregunta de qué es ser sostenible.

Para efectos prácticos, lo que no se mide no existe, entonces, la economía ecológica crea herramientas para medir hasta dónde estamos alcanzando metas de sostenibilidad. Una disciplina hermana es la ecología política, que permite a la primera entender cómo se dan las relaciones de poder y los conflictos en la sociedad, y cómo podrían usar la economía ecológica para resolverlos.

Al terminar el II Cosmee, el Director Ejecutivo de la Fundación Neotrópica de Costa Rica, Bernardo Aguilar, también Presidente de la Sociedad Mesoamericana de Economía Ecológica (SMEE), hizo un recuento de los logros alcanzados con el evento.

En el caso de Costa Rica, se presentó el “Proyecto de ley para la valoración del capital natural e integración de la contabilidad verde en la planificación para el desarrollo, expediente 18.996”.

Este proyecto busca calcular cuánto se está invirtiendo en materia ambiental y contabilizarla como parte del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Ello implicaría modificar la Ley Orgánica del Ambiente y operacionalizar conceptos como el de cuentas ambientales, a fin de evaluar el uso y valor de los recursos naturales y los activos ambientales: bosques, agua, suelos, recursos minerales, entre otros.

Costa Rica se precia de ser un país verde; sin embargo, es muy poco lo que contabiliza en términos del efecto o de la relación entre la economía y lo que se hace al medio ambiente.

El tema de los crecientes conflictos socioambientales en la realidad nacional, latinoamericana y mundial, y las dificultades de los distintos actores sociales y políticos para solucionarlos, también fue destacado durante el foro.

Leonardo Merino, Coordinador de Investigación del Programa Estado de La Nación de Costa Rica, destacó la gran cantidad de conflictos socioambientales de carácter local, principalmente contra el Estado, que se han venido dando en el país desde el 2011. Estos incluyen temas como: ocupación y tenencia de la tierra, uso y competencia de los recursos naturales, afectación o contaminación y fronteras conflictivas.

En cuanto a temas de otros países, se presentaron análisis críticos de la iniciativa de proyecto Yasuní en Ecuador y de conflictos ambientales en Suramérica por la minería. Además, los bosques comunales en México se expusieron como alternativas comunitarias.

Así, el Cosmee ha sido una plataforma útil para hacer planteamientos en torno a políticas ambientales que nos involucran a todos los latinoamericanos. Este año se apelará, en Puerto Rico, al desarrollo de la conciencia y la búsqueda de una vida sustentable, lo cual es una necesidad mundial.

En Costa Rica, por ejemplo, la mayoría de la población urbana sigue manteniendo un estilo de vida consumista que busca su comodidad; por eso, seguimos con la costumbre de manejar solos en el carro, sin hacer car pooling ni crear incentivos para ello.

La infraestructura actual se ha vuelto inadecuada para la cantidad de vehículos, lo cual genera emisiones altas durante el día, en las presas, con lo que la calidad del aire y de la vida en general ha disminuido en las ciudades.

Además, sufrimos un notable rezago en tratamiento de aguas de desecho. Esto viola el derecho humano al saneamiento y, durante los meses secos del año, usamos plantas térmicas para generar electricidad, lo cual aumenta nuestra intensidad carbónica.

Estos resultados se han visto reflejados en el Índice de Desempeño Ambiental (Enviromental Performance Index o EPI) de la Universidad de Yale, que nos envió del lugar 5 al 54 en el 2014. (En el reporte de 2016 Costa Rica se encuentra en el lugar 42.)

Reporte de Costa Rica del EPI 2016 (http://epi.yale.edu/country/costa-rica)

Reporte de Costa Rica del EPI 2016 (http://epi.yale.edu/country/costa-rica)

Aun así, en el Informe del 2016 de la misma Universidad, se dice que: “Costa Rica ha implementado ambiciosos esfuerzos para reducir su consumo de combustible fósil. El país centroamericano alcanzó el 99% de generación de energía renovable en el 2015 –un logro en el plan hacia la carbono-neutralidad para el 2021-. Con 80% de la electricidad generada por hidroelectricidad, el país tiene el reto de mantenerse en un clima cambiante que trajo récords de sequías el año pasado.”
Si le interesa conocer más sobre los múltiples retos que enfrentamos en América Latina en cuanto a estos temas, visite la página web del Cosmee 2016 y anímese a participar: http://www.cosmee2016.org/

***

Carolina es el miembro más nuevo de nuestro equipo. Carolina es periodista, estudió en China, y habla mandarín. En estos momentos está trabajando para diseñar un programa para que estudiantes de China puedan estudiar en ICADS.

Share this Post